El enigma de una posible «ciudad subterránea» bajo la pirámide de Kefrén en Egipto ha cobrado fuerza luego de que un equipo de investigadores italianos revelara nuevos detalles sobre formaciones detectadas a más de 2,100 pies de profundidad.

Durante una conferencia de prensa, los científicos aseguraron haber identificado una serie de pozos verticales gigantes con estructuras en espiral y una plataforma de piedra caliza con dos enormes cámaras conectadas a un sistema de túneles subterráneos. Usando tecnología de radar de penetración terrestre, similar a la utilizada para mapear los océanos, los investigadores sostienen que estas formaciones podrían ser parte de una vasta ciudad oculta.

El profesor Corrado Malanga, de la Universidad de Pisa, destacó que el equipo cree que debajo de la pirámide hay «todo un mundo oculto de muchas estructuras» y que futuros estudios podrían confirmar la existencia de una verdadera metrópoli subterránea.

Polémica en la comunidad científica

A pesar de las impactantes afirmaciones, otros expertos han mostrado escepticismo. Lawrence Conyers, especialista en radar de la Universidad de Denver, aseguró a DailyMail.com que la tecnología utilizada no tiene la capacidad de penetrar a tales profundidades, sugiriendo que los hallazgos podrían estar exagerados. Sin embargo, reconoció que pequeñas estructuras como túneles o cámaras podrían existir bajo las pirámides, ya que muchas civilizaciones antiguas construían sobre sitios con significados ceremoniales.

Además, la investigación aún no ha sido revisada por pares ni publicada en una revista científica, lo que ha generado dudas en la comunidad académica.

Un posible vínculo con el legendario Salón de los Registros

Uno de los puntos más intrigantes de la investigación es la hipótesis de que la pirámide de Kefrén podría ocultar el mítico «Salón de los Registros», una supuesta cámara subterránea que, según la tradición egipcia, contendría conocimientos perdidos sobre la antigua civilización.

Los investigadores también identificaron estructuras cilíndricas que podrían servir como accesos a este sistema subterráneo, así como recintos rectangulares con pozos descendentes. Estas anomalías, según Malanga, coinciden con descripciones legendarias de antiguas salas ocultas.

Tecnología avanzada para explorar el subsuelo

Para sus estudios, el equipo utilizó pulsos de radar emitidos desde satélites a más de 420 kilómetros sobre la Tierra, lo que les permitió analizar cómo rebotaban las señales en el subsuelo. Luego, los datos fueron convertidos en ondas sonoras para generar imágenes tridimensionales de lo que se esconde bajo la superficie.

Aunque los científicos involucrados defienden la validez de sus hallazgos, la falta de revisión científica y el escepticismo de otros expertos han llevado a la comunidad arqueológica a mantener una postura cautelosa. Sin embargo, el debate sobre lo que yace bajo las pirámides de Egipto sigue abierto, y futuras investigaciones podrían arrojar luz sobre uno de los mayores enigmas de la historia.

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